
El creador del Método Pilates fue Joseph Pilates (1880-1967). Él era un niño débil y enfermizo, hecho que le empujó a estudiar el comportamiento del cuerpo humano para mejorarlo y lograr un físico fuerte.
Capturado como prisionero durante la primera guerra mundial, fue llevado a un campo de concentración británico, dónde se dedicó a desarrollar sus ideas sobre el ejercicio para rehabilitar a sus compañeros. Allí, al verse desprovisto para tal fin, no le quedó otra alternativa que usar su imaginación; por lo que utilizó los colchones dónde descansaban, les quitó los resortes para conseguir una resistencia adecuada, como si fueran pesas, y uso cuerdas y poleas dando como resultado los actuales aparatos: Barril, Cadillac, Reformer y Silla. Tal fue el éxito que obtuvo que, cuando finalizó la guerra, viajó a EE.UU y abrió el primer estudio Pilates al que denominó “Contrology”.
Así fue como nació el conocido Método Pilates hace ahora casi 80 años y que, a menudo que se le va descubriendo, va captando más adeptos a esta terapia tan versátil.
Los primeros en descubrir las virtudes del método fueron los bailarines, pero pronto éstas transcendieron a otros ámbitos muy diversos. Lumbalgias, dolores de espalda y cuello, contracturas, hernias, artrosis, tendinitis o escoliosis son algunas de las dolencias que este método es capaz de rehabilitar. Pilates no sólo trabaja la zona lesionada sino la próxima, que es lo que hace que se pueda mejorar ese movimiento.
Una de las claves es que se trabaja la musculatura profunda, especialmente toda la zona abdominal a la que se denomina “powerhouse” o “centro de fuerza”. Es precisamente fortaleciendo esta parte, que sujeta la columna, los órganos internos y la postura lo que confiere sus propiedades; si controlas, fortaleces y eres consciente de tus abdominales para usarlos como herramienta de fuerza, no dañas el resto de cuerpo, ya que éstos lo protegen.
El Método Pilates consta de más de 500 ejercicios que se realizan de forma fluida y suave, con tensión, estiramientos, alargamientos y de correción postural, cuyo objetivo es fortalecer la musculatura,tonificando, desde el pubis hasta los hombros.
También cabe decir que al realizarse la mayoría de los ejercicios en posición horizontal, resulta perfecto para quienes necesitan rehabilitación, son mayores, o tienen problemas de movilidad. De esta forme se evitan lesiones o presiones sobre los músculos y las articulaciones porque al no haber gravedad el músculo no esta comprimido.
No hay nada que defina mejor los resultados del Método que las palabras del propio Joseph Pilates, “En 10 sesiones notarás la diferencia, en 20 verás la diferencia y en 30 tu cuerpo habrá cambiado completamente”.
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